Reseña – Marte Satánico

Excretado directamente de las páginas de Altar Mutante, el fanzine más putrefacto y grasiento del panorama español, Marte Satánico es un juego de rol macarra, herético y pasado de vueltas, que se autodefine como Thrash Metal RPG. Escrito, diseñado e ilustrado por Álvaro López, miembro de la Sociedad del Dado Cornudo, su trabajo ya se ha podido ver en otros productos patrios como Embelyon Rápido y Fácil

Marte Satánico presenta un encuadernado en grapa muy fanzinero, con un total de 36 páginas en blanco y negro, un formato de cuartilla de tamaño A5, y a un muy asequible precio de 5 €. Este juego de rol nos presenta una ambientación futurista hecha un guiñapo, en la que tras la conquista del espacio por parte de la humanidad, con el consabido expolio desenfrenado de todo planeta que se puso a tiro tal y como mandan los cánones colonizadores, el gran enemigo bíblico, el príncipe de las tinieblas Lucifer, fue despertado no se sabe muy bien cómo de su letargo en el planeta Marte. Tras el terror, espanto y pavor inicial (no necesariamente en este orden), dio comienzo la conocida guerra luciferina por la supervivencia de la humanidad, que no terminó hasta la llegada del Titán, un ser extraterreno de origen desconocido que, capitaneando los ejércitos contrarios a Lucifer, se enfrentó al maligno acabando con su existencia a costa de la suya propia, y logrando de esa forma una salida para la salvación de la humanidad. Un siglo después de la caída del Imperio Luciferino, el espacio conocido trata de recuperarse sumido en el caos radioactivo consecuente de la gran guerra, mientras que el planeta rojo, Marte, convertido en un yermo devastado por los restos de los clanes y sectas seguidoras de Lucifer, es ahora el centro de las miradas de todas las fuerzas en juego, como lugar de peregrinación para unos y fuente de recursos de todo tipo para otros.

Marte Satánico es un juego que trata de aunar en sus páginas ese amor por lo macarra, la violencia exagerada y brutal, los pistolones, la acción sin mesura y la música cañera a todo trapo que destilan obras tan dispares como Warhammer 40K, Acción Mutante, F.A.K.K. 2, los 2000AD, Mad Max Doom, por mencionar unas pocas. Agarra todo el gamberrismo del que se empapan esos referentes, lo moldea y lo convierte en un juego de rol minimalista la mar de simpático y disfrutable, que en muy poco espacio presenta un reglamento sencillo compatible con la 5ª edición de D&D que a muchos les será familiar; con razas de fantasía pasadas por el filtro futurista, como los enanos o los orcos, clases de personaje adecuadas a la ambientación como el mercenario, el cazacarroña o el tecnoadepto; reglas basadas en tiradas de 1D20, con sus respectivos modificadores para superar un número de dificultad objetivo; etc.

Además, incluye todo lo que se puede esperar de un manual básico, desde la creación de personajes, hasta el capítulo de equipo, el bestiario con la fauna autóctona de Marte (con deliciosas locuras como ogros con cañones implantados en la chepa o arañas con poderes psíquicos), e incluso deja hueco para incluir una pequeña aventura con la que empezar a descerrajar tiros a diestro y siniestro contra todo punk mutante que se nos ponga delante y probar el juego sin más preámbulos, algo que en demasiadas ocasiones se echa en falta en manuales más generosos en páginas.

Por otro lado, el arte del juego encaja como un guante con la ambientación presentada. Con un estilo underground que casa perfectamente con el formato del propio manual, transmitiendo la suciedad y la roña inherentes al tono de la ambientación y el tipo de juego que pretende poner sobre la mesa para el disfrute de los jugadores: uno centrado en la acción frenética y llena de divertida hiperviolencia elevada al cubo. Que nadie juegue a esto esperando un ensayo sobre el rol y su profundidad narrativa como expresión artística; aquí se viene a sangrar y a hacer que otros sangren al ritmo de Anthrax o Sepultura.

Pese a todo esto, el juego no termina de ser todo lo redondo que podría, por pecar de tener un texto demasiado austero al que le falta garra para transmitir la información al lector con el tono adecuado a lo presentado. Por sus páginas pueden encontrarse algunas pinceladas del humor negro y la mala leche que se podría esperar, pero son muy escasas y, pese a que la información está muy clara, habría ganado muchos enteros de haber sido presentada completamente con el estilo que impregna el resto de apartados. También es inevitable mencionar que tras su lectura se echan en falta cosas que indudablemente se han quedado fuera por motivos de espacio, como reglas para vehículos y persecuciones, algo más de detalle en la descripción de las localizaciones marcianas, o alguna lista de mutaciones con la que martirizar o divertir más si cabe a los jugadores.

Pero eso son detalles menores que no impiden un buen uso del juego, y el poder disfrutar de unas cuantas partidas de jolgoriosa y salvaje carnicería marciana bajo la mirada infernal de las fuerzas satánicas. Hail Lucifer!

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